Las Verdades de Miguel – 729




MI COMENTARIO DE LA SEMANA. El pasado 11 de septiembre se cumplieron 46 años  del derrocamiento de Salvador Allende. A propósito de ese aniversario transcribo la siguiente crónica del Gabo, titulada La verdadera muerte de un Presidente: La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberlos resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa. La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder. Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder. Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás. El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública. Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano. Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: Traidor y lo hirió en la mano. Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil. La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que a la señora Hortencia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara. Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible. Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquelas perfumadas y encuentros furtivos. Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que él se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro. El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre. Gabriel García Márquez.

TRANSGRESIÓN. ¿Cierto o falso que el “interino” vende información estratégica de Venezuela a Colombia? ¿Si Juan Guaidó como dice activa tecnología satelital en conjunto con Colombia so pretexto de ubicar irregulares colombianos en nuestro país, no estará usando un subterfugio para facilitar información estratégica-militar de nuestras FANB al Gobierno colombiano? Código Penal: Artículo 134: Cualquiera que, indebidamente y con perjuicio de la República, haya revelado los secretos políticos o militares concernientes a la seguridad de Venezuela, bien sea comunicando o publicando los documentos, datos, dibujos, planos u otras informaciones relativas al material, fortificaciones u operaciones militares, bien sea diafanizando de otra manera su conocimiento, será castigado con presidio de siete a diez años. TRENES. ¿Cierto o falso que El tren de Bolivia (socios en una importante red ferroviaria en el país del Altiplano) ha financiado al “interino”? ¿Cierto o falso que ese grupo está conformado, entre otros, por Carlos Gill Ramírez, José Zambrano, Rafael Gruzca y Wilmar Castro Soteldo? ESTAFAS. El Juzgado 48 de Control de Caracas ordenó privativa de libertad contra el contador Omar Marambio y su abogado Antonio Brando, por la presunta comisión de los delitos de falsificación de documento público, uso permanente en juicio civil de documento público falso, estafa procesal agravada permanente al Poder Judicial y agavillamiento. La Fiscalía los acusó alegando que falsificaron una referencia bancaria del Davos International Bank. Hasta ahora los señalados no han podido ser capturados por el CICPC. COMPROMISO. Para quienes hablan mal de Venezuela y hacen supremos esfuerzos para irse del país, les transcribo un párrafo de una carta de Rómulo Betancourt (**), dirigida a su hija Virginia desde Nápoles (Italia) el 22 de enero de 1966: Qué agarradora, fuerte y dominante es Venezuela. Haber nacido en ella es un compromiso; desarraigarse de ella es imposible. Eso lo siento yo en forma premiosa. Hasta comiéndome una lata de sardina sentía que eran las mejores del mundo. ** Ex Presidente de Venezuela 1959-1964. SIBARITA. La actual rectora de la UCV es la número 115 de quienes han dirigido nuestra máxima casa de estudios. Tiene el récord de 11 años al frente del rectorado, superando los 10 años de Carlos Francisco de Herrera (1749). Cecilia Carlota García Márquez es asidua permanente de costosísimos comederos en Las Mercedes. No se sabe cómo financieramente (la señora de la casa que vence las sombras) satisface sus gustos tan exquisitos. ENCUENTRO.  Así escribí las primeras líneas de mi última entrevista con Hugo Chávez: En realidad no recuerdo a ciencia cierta si fue jueves o viernes cuando volvimos a encontrarnos después de tres años. Con frecuencia me ocurre con las citas importantes, en vano prometo acostumbrarme a anotar las fechas porque siempre termino haciendo un ejercicio de memoria. Ahora nos vimos como en otras oportunidades, por un motivo inaplazable. En estos últimos años hemos hablado personalmente en un par de ocasiones. No lo hacíamos desde octubre de 1999. Ahora me citó a Miraflores, pero, a pocos días de su infausta rendición ante los alzados atrincherados en el fuerte Tiuna la madrugada del 12 de abril, a última hora cambió de parecer y me llamó a La Casona. Yo nunca había estado en la residencia presidencial, pero, de acuerdo a lo que he leído de sus espacios solariegos, nada que ver; la hallo abandonada a su suerte, como si sus inquilinos no le tuvieran afecto. Un aullido quitapesares, seguido del grito “Viva Chávez”, que llegó desde una calle vecina, le dio un toque de melancolía al encuentro. Me llamó la atención su aspecto desaliñado y supuse que lo estrangulaba una depresión pavorosa. Tan sólo su falta de prisa le daba un aire de solemnidad, pero aún así no podía espantar esa sensación de desmoronamiento moral perceptible a simple vista. Para colmo de males, a la sombra de una mata de mangos un soldado tarareaba la letra de un tristísimo son montuno. Estoy seguro que no llegó a darse cuenta del carácter premonitorio de aquel mensaje traducido en una querencia popular. Chávez lo ignoró. Mirando desconfiado hacia el pasillo, me dijo:

Vamos hacia el centro del jardín que allí podemos hablar tranquilos. Pocas veces como ahora entendí que se creía un predestinado, por eso no pude dejar de asociar su imagen con aquella calamitosa descripción de Simón Bolívar trascrita por Gabriel García Márquez en El general en su laberinto. Hugo Chávez estaba próximo a cumplir 48 años y parecía como si tuviera un siglo. Sus párpados lucían más abultados que de costumbre, dibujando un insomnio fantasmagórico. Debe ser terrible no conciliar el sueño; tengo entendido que él lo disimula acostándose muy tarde y que tiene tiempo sin saber del alba. Chávez no conocía al detalle de la reunión que los golpistas celebraron en la sede del canal de los Cisneros, la noche del 11 de abril, pero su desconcierto no lo pudo disimular porque sabía que uno de sus mortales enemigos fue el artífice del golpe de Estado que, de una u otra manera, lo ridiculizo ante la Fuerza Armada. Ni Federico Alberto Ravell ni Marcel Granier contaron como protagonistas de la farsa que lo echó del Gobierno por unas horas; ellos no fueron más que subalternos. El verdadero ejecutor de la orquesta fue Gustavo Cisneros. DESPIDOS. Desde el pasado lunes 9 de septiembre, Seguros La Previsora (adscrita al Ministerio de Finanzas), argumentando “reducción de personal” comenzó el cierre técnico de sus oficinas y sucursales en el nivel nacional; ello ha llevado al despido masivo de más de 500 trabajadores; claro está, sin ningún tipo de limitaciones, inclusive contraviniendo disposiciones legales. Obligan a los trabajadores a renunciar bajo la amenaza de perder sus prestaciones sociales. ANOMALÍA. No son pocos los inmuebles adjudicados  por la GMVV que han sido abandonados o vendidos por quienes se marchan del país. Investiguen. PROGRAMA. Este domingo 15 de septiembre de 2019, estaré con ustedes en Las verdades de Miguel en TV, a las 10 AM en el Canal-I. No se pierdan la información veraz y oportuna.

Powered by WPeMatico

AdSense