Las aventuras de Porky en Nueva York

Es increíble el “papelote” que escenificó Iván Duque, en la recién culminada Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Pronunció un discurso tan aburrido que las sillas quedaron vacías.

En lugar de hablar de los problemas de mundo, de la agenda que los convocó para este año, utilizó el 80 por ciento de su intervención para hablar mal de Venezuela. Ojo, de un país vecino. Cual despechado recién “maleteado”.

Iván Duque

El ritornelo: «La dictadura venezolana es un eslabón más de la cadena del terrorismo transnacional. Sus estructuras corruptas son servidoras de los carteles de la droga, sus alfiles son secuaces de la mafia y alimentan la violencia en Colombia, refugian asesinos y violadores de niños y quieren ignorar por completo cualquier norma».

Mostró al escaso público que se encontraba en la sala la portada de un “informe de inteligencia” de 128 páginas, contentivo de las “pruebas” de la presencia del ELN en Venezuela, que luego entregaría al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Al conocerse el fulano dossier, el diario El Colombiano denunció que una de las fotos, en la que se hace referencia a «la penetración del ELN en escuelas rurales del estado de Táchira con fines de adoctrinamiento- Abril de 2018″, era una imagen de “las prácticas de reclutamiento que realizó el ELN en El Tambo, Cauca, y que fueron entregadas (…) por Inteligencia Militar en el 2015».

Al momento de escribir estas líneas iban por cuatro el número de gráficas “chimbas” en la revista de comics presentada por Duque.

Recordé entonces un artículo de opinión que con el título de “Títere acribillado”, leí en abril de este año.

Iván Duque y Juan Guaidó

EL TÍTERE ACRIBILLADO

El colombiano Felipe Priast, quien además es ciudadano norteamericano y trabaja como analista en el mercado bursátil de los EEUU, escribió un artículo de opinión en abril de este año titulado Títere Acribillado, en el que cuestiona con fuerza la diplomacia del presidente colombiano Iván Duque y su canciller, Carlos Holmes Trujillo, en los siguientes términos:

“Una vez más, Maduro se comió a este gordito marica de un solo bocado, y después lo bajó con una Coca-Cola como quién baja el último mordisco de un barranquillerisimo perro caliente de esquina. En realidad, el mundo por fuera de Colombia lo ‘acribilló’ por estúpido, audaz e inexperto (…). Ya en el 2015 me tocó escribir una columna en un blog en el que participé titulada ‘Esta barato, dame 20.000’ en donde expuse como Maduro le ganó en el juego diplomático a Santos, durante el cierre de la frontera, la expulsión de los residentes colombianos en Venezuela y la crisis Siria que por entonces relampagueaba con más fulgor que hoy. Y eso se lo hizo a Santos, un operador internacional más experto y re-jugado que Porky (Duque), el aprendiz de presidente de un montañero antioqueño sin mundo (…).

Nicolás Maduro

Es una constante: cada vez que Colombia sale al exterior a pelear algo, pierde. Somos un fracaso como operadores internacionales de nuestros intereses y, frecuentemente, caemos en el juego de otros operadores más expertos, que fue lo que le pasó a Colombia en el ‘Affaire Guaidó’.

Ahora, cuando el humo de la batalla se ha esparcido, es fácil ver lo que nos pasó (…) Yo estoy seguro de que Colombia se ofreció, en un acuerdo secreto, a ayudar tumbar el régimen de Maduro y darle acceso a Estados Unidos a las reservas de petróleo venezolano, a cambio de impunidad para Varito (Uribe) en la CPI y la ‘Investigación Odebrecht’ en Estados Unidos.

Eso para no hablar de otros intereses para Colombia, en especial para su industria y su sistema financiero. De rebote, Uribe cumpliría su sueño de acabar con el régimen chavista y destruir el acuerdo de paz en Colombia. Con Maduro fuera de la ecuación, la retaguardia de las FARC y el ELN quedaría eliminada, y él, con el camino libre para aniquilar el proceso de paz y ganar la guerra contra la guerrilla que seguiría. De ese modo, enterraría con bastantes muertos y un éxito internacional, todas las investigaciones que lo rodean. Ese era el plan, pero se les atravesó Maduro, un chofer de bus con mejor sentido de la Real Politik, y le dio su tunda.

Ayuda humanitaria

Los Estados Unidos entraron en éste juego seducidos por la propuesta del petróleo venezolano, pero sin mojarse directamente. Apoyaron a Porky y a Guaidó, pero sin mojarse los pies con ayuda militar. Sospecho que Colombia le vendió la idea a Estados Unidos de que eso no era más que ‘patear la puerta’ para que Maduro se cayera. Pero no resultó así, y Maduro resistió la invasión disfrazada de ayuda humanitaria (la pateada de la puerta) y las cosas se empezaron a complicar cuando el New York Times publicó que los camiones habían sido quemados del lado colombiano por los mismos guarimberos de Guaidó. Tan pronto el gobierno americano olió el desastre diplomático que se le venía, cortó sus pérdidas y se distanció de la situación, dejando colgado de la brocha a Duque y Guaidó mientras Maduro reforzaba sus defensas con ayuda china y rusa (…).

Carlos Holmes Trujillo

Si Porky se las arregla para sobrevivir lo que le queda de periodo presidencial, su presidencia solo tiene una dirección: la traición a Uribe, ya no tiene alternativa. Si el pelao tiene algo de sesos, va a esperar a que la JEP acabe con Uribe y lo va a traicionar más adelante (…) Pero para la posteridad siempre quedará que, fue utilizado por los americanos para conseguir sus intereses en la región, y luego acribillado entre Estados Unidos y Rusia en el fuego cruzado de la gran geo-política.

Y el servicio diplomático colombiano, en manos de un bucólico e inexperto cuidador de gallinas como Carlos Holmes Trujillo, acaba de recibir una de las grandes lecciones de Real Politik que jamás se hayan dictado en el Hemisferio Occidental (…) Ya no tiene más margen de error. La vuelve a cagar, y se tiene que ir, a la buena, o la mala”.

Qué vergüenza señor Duque.

José Gregorio Rodríguez

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