La Tercera-Equipo Político: Una pesadilla que La Moneda jamás imaginó

La Tercera-Equipo Político: Una pesadilla que La Moneda jamás imaginó

“Nosotros somos los que gobernamos y tenemos que dar la cara”, dijo ayer el senador RN Manuel José Ossandón en la reunión que encabezó, pasadas las 14.00, el Presidente Sebastián Piñera, en el Salón Montt Varas, en La Moneda. El Mandatario había convocado a todos los parlamentarios de Chile Vamos y ministros del gabinete para abordar la crisis que se desató con el alza de las tarifas en el Metro, que provocó que decretara el sábado en la madrugada estado de emergencia y que ayer decidiera congelar la subida de los precios.

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La escena, dicen testigos, fue una de las más tensas de la jornada, porque Ossandón cuestionó -alzando la voz- la forma en que el gobierno estaba enfrentando el tema, apelando a que había un problema de fondo. El parlamentario apuntó sus dardos a los ministros de Hacienda y de Economía, Felipe Larraín y Juan Andrés Fontaine, por las declaraciones que habían emitido en los días previos, las que, a juicio del senador, están “desconectadas” de la realidad.
La intervención de Ossandón terminó en un tenso enfrentamiento con la ministra Marcela Cubillos, quien lo emplazó a ser “leal” con el gobierno. Esto generó el aplauso de algunos ministros y parlamentarios UDI.
El impasse terminó con Piñera evidentemente molesto. Tras la cita, Ossandón dijo: “Si yo fuera Presidente, haría un cambio de gabinete”.
Las reuniones de Piñera
Piñera partió ayer su jornada a las 8.00, recibiendo distintos informes con balances de los hechos de violencia y cómo había evolucionado el tema en la madrugada. Al comienzo del día la situación, decían en Palacio, estaba “tranquila”, sin embargo, con las horas se fue recrudeciendo. El Mandatario llegó a las 11.00 a La Moneda y se reunió con su comité político, equipo comunicacional y el ministro de Defensa, Alberto Espina. Ahí se analizaron en profundidad las manifestaciones y el plan que se llevaría adelante.
En esa cita, el Gobernante manifestó que debe haber una definición respecto del lado en que está la ciudadanía: de la democracia o de los hechos de violencia. “Hay algunas fuerzas políticas que no tienen clara esa definición”, dijo.
De manera paralela, en tanto, el gobierno enviaba mensajes por WhatsApp informando que ministros encabezarían cuadrillas para limpiar las distintas estaciones de Metro, y pedían difundir un logo en redes sociales con el hashtag “limpiemos la estación”. La idea, no obstante, no prosperó, porque varios ministros fueron increpados en las calles. Además, generó molestia al interior del bloque, quienes en privado calificaron la medida como “ridícula, desconectada de la realidad” y “poco efectiva”.
A esa hora, varios en el oficialismo comenzaron los cuestionamientos: que el gobierno estaba reaccionando tarde y que se esperó mucho para tomar medidas concretas. En Palacio se defienden y dicen que Piñera ha optado por tener una postura “prudente” y analizar bien antes de tomar cualquier decisión. De hecho, la vocera Cecilia Pérez en la mañana realizó un punto de prensa en el que, si bien dijo que siempre las “cosas se pueden hacer mejor”, evitó hacer una autocrítica.
Piñera encabezó una tercera cita con los alcaldes de la Región Metropolitana que también estuvo marcada por la tensión de lo que sucedía en las calles de la capital y se expandía a regiones. Mientras algunos como Felipe Guevara, de Lo Barnechea, cuestionaban la aplicación de nuevas restricciones, como el toque de queda, que finalmente se impuso, otros como los de Santiago, Felipe Alessandri, y de La Florida, Rodolfo Carter, pidieron que la medida se anunciara a la brevedad.
En este escenario, en el gobierno reconocían que Chile Vamos estaba dividido respecto de las medidas que el gobierno debía adoptar: mientras algunos pedían más acción de los militares, otros advertían sobre sus riesgos.
Ya al final de la jornada, casi a las 19.00, luego de varias otras reuniones con su equipo -en las que se definió que él no anunciaría el toque de queda y que eso quedaría radicado en el Ejército, con el objetivo de “separar las vocerías-, Piñera anunció el congelamiento del alza -proyecto que se enviará hoy al Congreso- y convocó a una reunión para hoy, a las 14.00, con el Congreso y el Poder Judicial.
Pasadas las 21 horas, el Presidente salió de La Moneda, tras, sin duda, la jornada más compleja de sus dos mandatos.
Un gobierno sin reacción
El viernes, pasadas las 11 de la mañana, tras participar en una reunión en La Moneda con el ministro Chadwick, la ministra de Transportes, Gloria Hutt, cerró la puerta a una rebaja en el precio del pasaje del Metro. “Hay una decisión que ya está establecida. No es una discusión que tenga que surgir del nivel de violencia que hemos visto”, respondió Hutt .
Varias autoridades del gobierno coinciden en que esa declaración fue un punto de inflexión en uno de los estallidos sociales más grandes desde la recuperación de la democracia. Desde ese momento, la bola de nieve comenzó a rodar sin poder ser detenida por un equipo político sobrepasado.
Desde Evópoli, colectividad en la que milita la ministra, veían con preocupación que fuera ella quien terminara pagando los costos políticos de una situación que “sobrepasaba” lo meramente técnico asociado al alza de tarifa.
Durante la jornada del viernes hay muchos ejemplos y episodios que reflejan la falta de información -o de sintonía- del gobierno con lo que estaba sucediendo en distintas zonas de Santiago y en regiones. Uno es que el tema principál de discusión en Palacio esa mañana era la posible firma de un acuerdo comercial entre EE.UU. y Chila en la Apec. Otro, la decisión de Chadwick y Piñera de dejar La Moneda ya avanzada la tarde, cuando las protestas se intensificaban en el Gran Santiago. Una fotografía del Mandatario en una pizzería en Vitacura, donde uno de sus nietos celebraba su cumpleaños fue viralizada en redes sociales.
El lento actuar del gobierno evidenció, según comentan en Chile Vamos, que falló la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), la Inteligencia de Carabineros, el Segundo Piso, el tan comentado monitoreo en redes sociales que hace la Secretaría de Comunicaciones (Secom) y la conexión de las autoridades políticas con la calle.
Durante todo el día del viernes, Chadwick y Gonzalo Blumel (Segpres) lideraron los contactos con los presidentes de partidos del bloque, Jacqueline van Rysselberghe (UDI), Mario Desbordes (RN), Hernán Larraín Ma-tte (Evópoli) y Hugo Ortiz de Filippi (PRI), para transmitirles la forma en que La Moneda estaba monitoreando los hechos e intentando contener la creciente preocupación que había entre diputados y senadores oficialistas, particularmente los representantes de la Región Metropolitana.
En distintos sectores de Chile Vamos, la evaluación de la forma en que La Moneda estaba manejando la crisis comenzaba a tornarse negativa. Aunque las diversas fuentes consultadas coinciden en que “nadie previó una situación como la que se terminó produciendo el viernes”, para algunos “faltaba mayor fuerza” del gobierno para responder a los hechos de violencia que se iban tomando distintos puntos de Santiago. Muchos transmitían que no se debía dilatar la decisión de invocar la Ley de Seguridad del Estado y, como terminó ocurriendo, debía evaluarse la aplicación de un estado de excepción si los desmanes continuaban. Además, hubo varios parlamentarios que pedían que el gobierno “no cediera” en revisar el alza de tarifas del transporte público.
Para otros, en cambio, la molestia hacia el actuar de la administración Piñera radicaba en la “falta de empatía” con que las autoridades de Palacio reaccionaban frente a un malestar “legítimo” por parte de la ciudadanía.
Cerca de las 18.00, el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, se desmarcó de la línea del gobierno y empatizó con el malestar de la gente. “No podemos poner la carreta antes de los bueyes (…); el problema es la inequidad que tiene Chile”, dijo.
Menos de una hora más tarde, Sichel recibió un llamado del Presidente, quien le dijo que en el tema del Metro el gobierno solo tenía dos voceros: Chadwick y Hutt.
A esa hora, también, Desbordes delineó -a través de un grupo de WhatsApp que incluye a los dirigentes de la coalición- los énfasis que, a su juicio, debían tener como bloque, entre los que destacó la importancia de empatizar con las personas, apelando a que el alza no corresponde a una decisión del gobierno; solidarizar con los trabajadores de Metro agredidos y distinguir entre el derecho ciudadano a manifestarse en forma pacífica respecto de los hechos de violencia, condenando estos últimos de manera enérgica.
Horas antes, el presidente del partido había transmitido ese mismo mensaje tanto a Chadwick como a Piñera, pero no recibió una respuesta afirmativa.
Los manifestantes llegan a Palacio
A las 19.15, cuando afuera de La Moneda carabineros contenía con carro lanzaguas y bombas lacrimógenas, cuyo olor se colaba a la oficinas del Palacio, Chadwick, junto a Hutt y Louis de Grange, confirmó que invocaron la Ley de Seguridad del Estado contra quienes resulten responsables “de causar daños en los bienes del Metro e impedir que este pueda desarrollar normalmente su funcionamiento”.
Lejos de apaciguar los ánimos de los protestantes, el jefe de gabinete dijo que los disturbios están siendo gestados y ejecutados por “grupos organizados” y no respondió preguntas.
Estado de emergencia
Eran cerca de las 20 horas del viernes cuando la senadora Van Rysselberghe recibió un llamado del Presidente, quien le dijo que decretaría estado de emergencia en la capital. Misma decisión transmitió Chadwick a Desbordes minutos después.
El que la decisión se hiciera pública pasadas las 24 horas se debió, según versiones, a que el Ejecutivo esperó que hubiera toma de razón de la Contraloría.
Minutos antes de las 23 horas, la subcontralora Dorothy Pérez llegó a su despacho en Contraloría. Media hora antes un funcionario había recibido el llamado de un abogado del Ministerio del Interior, quien le informó que cruzarían a dejar personalmente el decreto de estado de excepción constitucional para que el organismo tomara razón en el más breve plazo posible.
Se procedió entonces a llamar a Pérez para que revisara el documento y diera el pase a La Moneda, que ya a esa hora se preparaba para dar el anuncio. La subcontralora debió hacerse cargo del trámite, pues Jorge Bermúdez se encontraba en una actividad en El Salvador. En minutos, Pérez comprobó que el Decreto 472 cumplía con los artículos 42 y 43 de la Constitución, por lo cual se despachó el oficio de toma de razón. El contralor tenía previsto arribar hoy a las 4.00 a la capital. D

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