Juegos de Barranquilla dejaron sabor agridulce para el deporte venezolano

Por MARIANA MORENO S. | [email protected]


Ver el vaso medio lleno o medio vacío. Ahí está la duda. Venezuela se despide de los Juegos Centroamericanos de Barranquilla, tercera parada del ciclo olímpico a Tokio 2020, con la mitad de los objetivos cumplidos.

La delegación vinotinto logró mantener el cuarto lugar del medallero, una posición que había conseguido en la cita de Veracruz 2014, pero no pudo alcanzar la proyección de al menos 40 medallas de oro que pronosticó la dirigencia deportiva nacional.

En la tabla Venezuela fue superada por México, Cuba y Colombia. Los anfitriones nunca vieron amenazado su lugar en el podio.

Cerraron con más del doble de doradas que los venezolanos y llegaron incluso a estar por encima de la disminuida representación cubana, que perdió hegemonía en algunos deportes bandera pero puso las cosas en orden gracias a la lucha, fundamentalmente.

¿Dónde estuvo la diferencia para los atletas vinotinto? Al momento de anunciar las proyecciones ya se sabía que el boxeo no competiría (por incomparecencia en el clasificatorio regional, una situación que el COV dio por subsanada hace meses), pero la ausencia de este deporte menguó la cosecha.

Tampoco viajaron a Barranquilla la medallista de plata en Río 2016 y campeona mundial Yulimar Rojas ni Rubén Limardo, campeón olímpico en Londres 2012. La primera fue baja por una lesión que no la ha dejado competir en los últimos meses y el esgrimista eligió participar en el Mundial de China, donde quedó subcampeón.

Otra medallista olímpica, Stefany Hernández, llamada a subir a lo más alto del podio sin su archirrival Mariana Pajón en la pista, fue descalificada y se quedó con las manos vacías. En el atletismo solo Rosa Rodríguez escuchó el himno nacional. El beisbol, reforzado con jugadores del circuito profesional, regresó con las manos vacías y depende un repechaje para conseguir la clasificación a Lima 2019.

Natación bajo escrutinio. Algunas disciplinas vivieron un retroceso. El polo acuático, por ejemplo, dijo adiós a la cita colombiana sin medallas, cuando en Veracruz 2014 conquistó oro y plata.

La natación también sorprendió por su bajo perfil. Sin el empuje de los retirados Andreína Pinto y Albert Subirats, sin la presencia de Cristian Quintero y con Carlos Claverie recuperándose de una operación la producción mermó ostensiblemente.

De ocho medallas doradas que esperaban, solo consiguieron dos. Sin embargo, las alarmas no están encendidas en las piletas venezolanas.

“Nuestra realidad es que hubo un cambio generacional, tenemos ahora una gama de jóvenes en su primer o segundo ciclo olímpico”, explicó Luis Villasmil, director técnico de la selección nacional.

“La gente está acostumbrada a las medallas pero no ve más allá y en Barranquilla, aunque no conseguimos las medallas que se habían proyectado, 90% de nuestros nadadores mejoraron sus registros personales. Hubo récords nacionales e incluso uno de campeonato con el 4×200 libre masculino”, agregó.

A juicio de Villasmil, la natación tiene cosas que celebrar tras su paso por Barranquilla: “Para mí el balance es satisfactorio, me complaces los resultados. Mejoramos las marcas y nos vamos con siete clasificados a los Juegos Panamericanos de Lima”.

Para destacar. A mitad de los Juegos las cosas no pintaban bien para la delegación vinotinto. Estaban en cuarto lugar, superada por República Dominicana –que mostró un gran crecimiento en esta justa- y muy cerca acechaba Guatemala para bajar a los venezolanos al quinto lugar del medallero.

El punto de inflexión llegó el domingo, con una cosecha en la que el salto ecuestre aportó dos de oro  través del veterano Pablo Barrios y también participó la martillista Rodríguez, Luillys Pérez en los 97 Kg de la lucha y Wilder Carreño en las aguas abiertas.

El deporte más exitoso en la cita barranquillera fue el kárate, campeón de la disciplina y con un dominio claro. El judo terminó en segundo lugar con tres áureas, pero además empezó a mostrar un futuro prometedor. Una de las conquistas fue de Samuel Lameda, de 19 años de edad y en su primeros CAC. María Giménez, 3 años menor, se colgó su primera medalla (un bronce) en el ciclo olímpico.

Otras alegrías llegaron por medio de las pesas, con Jesús González. El trujillano ha estado impecable en la ruta a Tokio y se ha colgado oro en las tres paradas del ciclo, igual que el luchador Pérez.

También en la lucha Nathaly Grimán sorprendió dejando en su camino al oro a la dos veces medallista olímpica Jackeline Rentería y Alazne Urízar hizo lo propio en el golf individual femenino.

Venezuela dice adiós a los Juegos con al menos 22 cupos asegurados a los Panamericanos de Lima 2019. Escapó a la catástrofe en Barranquilla, aunque sus dirigentes deportivos deberán hacer profundas evaluaciones.


Ausencias y deudas

Algunas ausencias no se debieron a razones técnicas o dolencias físicas. Cristian Quintero, un medallista casi seguro en la natación, y el equipo completo de tenis de campo decidieron no presentarse en Barranquilla por razones de orden económico. Alegan que se les debe dinero de otras competencias, a las que les pidieron que viajaran con sus propios recursos y luego no les reembolsaron el gasto.

“Desistieron de asistir porque dicen que no les cumplieron con unos recursos”, indicó Luis Contreras, presidente de Fevetenis. “Todos dijeron que en esas condiciones no iban a competir. Con eso perdimos al menos dos medallas y cupos a los Panamericanos”

“Hubo una situación incómoda con Quintero”, detalló Luis Villasmil, director técnico de la selección nacional de natación. “A él le deben mucho dinero desde los Juegos Olímpicos de Río. Ya se graduó, no tiene beca, debe trabajar para pagar su preparación. El gobierno dice que le van a pagar y no lo han hecho. Con su ausencia perdimos por los menos dos medallas de oro y podían haber sido dos más en los relevos”.

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