Inmigración, economía: Trump evita aspectos de su gestión – En Español – Hoy Chicago

Search

WASHINGTON — En la convención republicana, Donald Trump les da la bienvenida a los inmigrantes, no parece el impulsor de algunas de las políticas antiinmigratorias más duras jamás implementadas en Estados Unidos.

La pandemia del coronavirus está casi superada, no sigue infectando a miles de personas a diario. La economía florece, no se estanca. El presidente es un líder que contiene las tensiones raciales, no que las aviva.

Advertisement

Los republicanos ignoran algunos de los aspectos más oscuros y controversiales de los casi cuatro años de Trump en el gobierno, que hacen peligrar sus posibilidades de reelección.

Le piden al electorado que crea una versión retocada del mandatario y no la que Trump presenta todos los días. Esa versión tal vez movilice a sus más fervientes partidarios, pero con frecuencia frustra a los republicanos más moderados y ahuyenta a algunos votantes, incluidas las mujeres de los suburbios, cuyo voto en las elecciones de noviembre corteja Trump.

Advertisement

La brecha entre la realidad y la versión que se presenta en la convención fue particularmente visible el martes con el tema de la inmigración, un caballito de batalla de Trump que lo ayudó a llegar a la presidencia. Trump accedió a la Casa Blanca en el 2016 luego de comprometerse a combatir firmemente la inmigración, tanto la ilegal como la legal. Desde el gobierno, transformó radicalmente el sistema inmigratorio, poniendo fin a los pedidos de asilo en la frontera con México y tratando de desalentar los ingresos ilegales separando a los niños de sus padres.

La convención casi no tocó esos temas el martes y solo aludió a la promesa de construir un muro en la frontera con México. Pero sí presentó un video filmado horas antes en el que un Trump sonriente presidió una ceremonia de naturalización de cinco inmigrantes en la Casa Blanca y felicitó a los nuevos ciudadanos.

No dijo que sistemáticamente ha tratado de poner obstáculos para que los extranjeros vengan a Estados Unidos legalmente a trabaja, estudiar o radicarse.

A Trump siempre le ha gustado crear realidades alternativas y a menudo no le molesta cambiar de enfoque si le conviene políticamente. Lo ha hecho en los negocios y en la política, y ahora que busca un segundo término, lo hace con la Casa Blanca de trasfondo.

Las convenciones políticas siempre tratan de presentar una imagen positiva de un candidato a la presidencia. Ofrecen durante varios días la oportunidad de moldear un relato y presentar al candidato de la mejor forma posible. En la convención demócrata de la semana pasada, por ejemplo, se enfatizó la importancia de la experiencia de Joe Biden con sus cuatro décadas de servicio en Washington para contrarrestar la noción que impulsan los republicanos de que está demasiado viejo.

Cambiar la imagen de Trump es particularmente difícil porque tiene que defender una gestión de casi cuatro años y porque se pide al electorado que ignore las varias crisis que enfrenta el país.

La pandemia, que ha matado más de 170.000 personas en Estados Unidos, casi no fue mencionada el martes. Larry Kudlow, uno de los principales asesores económicos de Trump, aludió a ella como si fuese algo del pasado, no un virus que afecta casi todos los aspectos de la vida en el país. Solo la primera dama Melania Trump, quien fue la última oradora, rindió tributo a los muertos por el virus.

“Hay que admitir que desde marzo nuestras vidas cambiaron drásticamente”, dijo la esposa de Trump desde el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. “Le envío toda mi solidaridad a quienes perdieron un ser querido y rezo por los que están enfermos o sufriendo”.

El virus también ha debilitado la economía estadounidense, cerrando negocios y haciendo que el desempleo supere el 10%. Si bien algunos aspectos de la economía han repuntado al aliviarse las restricciones asociadas con la pandemia, la economía en general no es lo que era a principios del año.

Casi la mitad de las personas cuyas familias sufrieron algún despido creen que esos trabajos ya no volverán, según una encuesta de julio de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. En la convención, no obstante, se vieron numerosos ciudadanos y dirigentes políticos elogiando la conducción de Trump y hablando bellezas de la economía.

Hubo además varios oradores de raza negra en momentos de grandes tensiones raciales derivadas de la muerte de George Floyd y otros afroamericanos a manos de la policía. Estos oradores negaron que Trump sea racista, sin aludir a las cosas que dijo en relación con las protestas contra las injusticias raciales.

Las encuestas indican que la popularidad de Trump entre los afroamericanos es mínima.

Powered by WPeMatico