Cedeño: oro en Caracas

CARACAS.— Tras 29 meses y diez días de labor en Venezuela, a José Cedeño Tamayo le tocó recibir lo que dio miles de veces a colaboradores cubanos de la Misión Deportiva: el diploma de cumplimiento de su tarea y una carta que cuenta a su familia cuánto bien ha hecho este granmense asentado en La Habana por el pueblo de Hugo Chávez.

En una peculiar carrera de relevo, pero de resistencia, Cedeño entregó su batón de jefe de la misión a Gaspar Sotolongo Pérez, un guantanamero que por más de un año y medio lo ha secundado en la dirección de una fuerza calificada por la Oficina de Atención a las Misiones (OAM) cubanas en Venezuela como la más combativa, entusiasta y disciplinada de cuantas laboran aquí.  

Cedeño vuelve a casa con la Condecoración Aniversario de Barrio Adentro Deportivo, recibida ante su gente en ceremonia sencilla, de manos de Julio César García Rodríguez, jefe de la OAM, y de Pedro Infante Aparicio, ministro del Poder Popular para la Juventud y el Deporte en la hermana Venezuela.

Emocionado, hizo «un recorrido del tiempo» de estancia en Venezuela, liderando un equipo «acostumbrado al fuego, a las grandes batallas» siempre junto a Sotolongo, especies de Quijote y Sancho del internacionalismo en un escenario donde hay que soñar, amar, cabalgar y pelear al mismo tiempo.

Sotolongo coincide: «Más que un jefe, hallé en él a un hermano que nos deja buenos resultados y mucho compromiso. Vamos a defender la atención al pueblo venezolano, la protección de nuestra tropa y la formación del relevo bolivariano, las tareas que encargó Fidel».

Con imágenes de Fidel, el Comandante campeón, comenzó el acto. Poco antes de anunciar que a propuesta de la OAM el colaborador despedido fue seleccionado por la comisión correspondiente como Cuadro destacado en cumplimiento de la misión internacionalista, Julio César García Rodríguez leyó su evaluación, que destaca los aportes de la Misión deportiva y del jefe en el impulso de los proyectos bilaterales, en el avance de Venezuela en la alta competencia y en el fortalecimiento de los lazos con el ministerio deportivo de esta nación. 

En la propia jornada fue despedido, con su misión cumplida,  Rafael Quetglas Beades, el coordinador económico de esta tropa deportiva que ahora cuenta en Venezuela con 520 colaboradores de cerebro y corazón.  

Pedro Infante Aparicio, declarado admirador de cómo Cuba prepara a sus relevos, habló como amigo: «Le hacemos un gran reconocimiento, de parte de todo el pueblo venezolano y de nuestro presidente, por la gran capacidad que ha tenido en una etapa muy difícil, quizá la más compleja en la historia de la patria en las misiones cubanas. Agradecemos la solidaridad del pueblo cubano», dijo este dirigente revolucionario formado en Cuba como especialista del deporte.

Infante conoce perfectamente el tamaño de semejante amor: en casi 14 años han pasado por su patria más de 43 000 colaboradores del deporte cubano. Ahora se va a Cuba uno de los buenos, pero él sabe que la historia continúa.

Mientras, en la Isla hermosa, hay que hacer un alto al fútbol y a la pelota para atender esta ceremonia. Atención Cuba: José Cedeño Tamayo baja de un podio; ya subirá a otros, pero esta es la hora de aplaudirlo… deportivamente.

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