A la deriva trabajadores y pacientes del servicio de oncología en Lara por la liquidación del ente

Trabajadores denuncian que los removieron de sus cargos y deberán entregar de nuevo las credenciales para optar por un contrato, cuyos términos desconocen

500 pacientes oncológicos están en riesgo de morir sino reciben radioterapias. Los dos equipos del Hospital Central están fuera de servicio sin conocer cuando serán reparados porque los repuestos son importados. Foto: Keren Torres
Barquisimeto.- Una nueva protesta se registró el 6 de abril en el Servicio Autónomo de Oncología del estado Lara (SAO), esta vez encabezada por los trabajadores que fueron removidos de sus cargos, debido a la liquidación del centro, ahora convertido en un departamento del Hospital Central Antonio María Pineda. Exigieron a la directiva explicaciones sobre su situación laboral, pero no queda claro si todos los empleados mantendrán sus puestos.
El 5 de abril, la junta liquidadora del SAO reunió al personal para consignar los documentos de terminación de la relación laboral, acto que los trabajadores califican como un despido indirecto y masivo, en una área de salud prioritaria que requiere de personal capacitado. Las autoridades insisten en que serán absorbidos por el Ministerio de Salud, aunque deben recurrir nuevamente a la entrega de credenciales para los contratos.
Los médicos, enfermeras, técnicos radiólogos y el resto del personal desconocen si tendrán un puesto garantizado. Hasta el momento la junta liquidadora solo ha hecho ofrecimientos verbales.
A los expedientes laborales “les arrancaron la firma del abogado que certificaba que se trataban de empleados fijos cuando se realizó el concurso abierto”, denunciaron.

Desconocen su situación

“Nos sentimos desesperados ya que el servicio desconcentrado a través del decreto emitido por la gobernadora (Carmen Meléndez) fue eliminado. No nos aseguran el día de mañana dónde vamos a trabajar; la liquidación la pagarán en 30 días hábiles y no en los cinco días siguientes de la notificación que indica la ley. No entiendo cómo es que en un país donde está renunciando el personal para irse, el Gobierno se dé el lujo de despedir a los venezolanos. Le hago un llamado a las autoridades y también al comandante Luis Reyes Reyes que fue el que fundó este servicio, para que resuelvan nuestro problema”, expresó Jorge Domínguez, trabajador de almacén con 11 años de antigüedad que teme perder el sustento para sus hijos.
La presidenta encargada del SAO, Ana María Freitez, ratificó a los trabajadores que todo funcionará como antes, aunque no dejó claro si entrarán como personal fijo o tendrán contratos por tiempo determinado.
“La ley establece que para liquidar un ente debe cesar las función en tal ente. El día de hoy pasan automáticamente a la nómina del Hospital Central“, respondió.
“Nosotros absorbimos al personal médico, paramédico, técnico y asistencial. Aquí no se despidió a nadie”, agregó la directora del Hospital Central de Barquisimeto, María García Lara.
Los trabajadores tildaron de “mentiras” esos argumentos. Señalaron que habrán empleados reubicados. Temen que envíen a personal no experimentado a prestar un servicio especializado.
En el caso de 32 profesionales de carrera, seis no saben cuál es su estatus. Freitez indicó que por ley deberán “ser reasignados a otro ente” y de agotarse la vía, pasarán a una lista de personal elegible.

La junta liquidadora del SAO entregó a los trabajadores la carta de terminación de relación laboral el 5 de abril. El personal deberá consignar nuevamente sus credenciales para ser contratados por el Hospital Central. Foto: Keren Torres
Mientras que hay médicos indispuestos a pasar otra vez por un concurso y entrega de credenciales, comentó la radioterapeuta Mirla Castro.
“Eso genera un gasto enorme porque deben sacar copias y fondos negros, valorados en más de un millón quinientos mil bolívares”, expuso.
Para el técnico radiólogo Jonathan Silva, la forma en la que han manejado la liquidación empeora la situación del servicio, sin prestar radioterapias desde febrero, con la administración de quimioterapias limitadas por falta de insumos y donde han renunciado trabajadores por el “tema país”. En su área de 12 técnicos, renunciaron 9.
El secretario general del Colegio de Abogados del estado Lara, Jacobo Mármol, sostuvo que el procedimiento va en contra de la inamovilidad laboral.
“Reyes Reyes creó el servicio autónomo justamente para independizar el capital que era aportado por la Gobernación, porque era un servicio de alto costo y para que los recursos no fueran contaminados por el hospital”, expresó.

Pacientes no quieren morir

Los pacientes con cáncer acompañaron al personal en la protesta. Contaron que la liquidación del SAO tendrá como consecuencia la suspensión de las quimioterapias por falta de personal. Este servicio y las consultas son los únicos que se mantienen en el lugar; los dos equipos de radioterapia están dañados sin una fecha estimada de reparación, aunque las autoridades ya adelantan la compra del repuesto.
La presidenta encargada desmintió la eliminación de quimioterapias o consultas. Aseguró que la ausencia de pacientes, el viernes 5 de abril, se debía a que no contaban con citas programadas.
“Queremos vivir”, exclamaban los pacientes oncológicos en las afueras del centro.
Entre lágrimas, Maritza Rodríguez manifestó que podría perder en su tercera lucha contra el cáncer de mama.
Francia Ángulo, hermana de una paciente con cáncer que tiene una condición especial, informó que la directiva del centro asumió un compromiso para atender a los pacientes que reciben quimioterapia. Con mucho esfuerzo su familia reunió todas las drogas antineoplásicas, pero teme que el lunes próximo, cuando asistan, no le suministren el tratamiento a la joven.
“Entendemos que hacen los procedimientos administrativos, pero los tumores tienen su propio ritmo. Ahora nuestra inquietud es qué pasará sino hay médicos y personal. ¿Qué harán los pacientes que vienen de Yaracuy y Barinas? Tenemos el agravante de que, en general, el servicio de oncología no cuenta con un proceso de continuidad para los pacientes que ameritan de cirugía o radioterapia”, acotó.
Ángel Pargas tiene cáncer de tiroides. También se mostró inquieto. Desde hace tres meses no ha recibido las drogas antineoplásicas en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) para seguir con las quimioterapias. Además renunció al centro su médico tratante; no le han dicho quién lo evaluará.
Milexa Galíndez, operada en octubre por un tumor en su seno, no ha recibido la primera radioterapia y se verá obligada a recibir también quimioterapias para evitar complicaciones.

Sin quimios en el Banco de Sangre

El Pitazo consultó a la directora del Hospital Central de Barquisimeto, María García Lara, sobre un altercado que se presentó en el Banco de Sangre, cuando un paciente pedía que le aplicaran la quimioterapia en el lugar.
El director de Banco de Sangre, Emir Roa dijo que no podrían suministrarle el tratamiento en el sitio por falta de personal y debido a que la sala de quimioterapias no estaba en condiciones aptas. “Por negarse le pidieron la renuncia”, apuntó un grupo de pacientes.
García Lara afirmó que de su parte no lo exhortó a eso.
“El doctor Emir Roa es un médico de excelente calidad, un hematólogo muy conocido en el estado Lara. No quisiéramos nunca que se vaya porque es un gran equipo. Lo que pasa es que él a veces se pone bravo pero sé que no renunciará porque ama a sus pacientes”, recalcó.

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